Perfección Subjetiva

Con esa exactitud tan característica de la ciencia nacieron sus dos hijos. Sanos, uno de ojos azules y el otro verdes, castaños, uñas bonitas, una sonrisa preciosa… y, lo más importante, algo que ella repetía cada vez que imaginaba su futuro, no sólo iban a ser iguales, sino que iban a estar muy unidos. Así habían nacido, unidos con un mismo corazón. Ese había sido el último regalo de su médico y ex-marido que, al parecer, se había enterado de su aventura cuando ya estaban con los ensayos clínicos.

(imagen versionada )

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~ por slizeumhe en octubre 22, 2012.

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